Doble Vínculo

Nuestras familias muchas veces nos ponen en peligro, llevándonos a una relación de doble vinculo, como sucede, de que se trata, a continuación, explicamos doble vinculo y tipos de familia.

Digas lo que digas el Otro solo te pone en situación de perdida, sin salida a tu favor.

¿Estás en un doble VÍNCULO?

El maestro toma un palo y lo sostiene sobre la cabeza de uno de sus discípulos, al que le dice: “Si dices que este palo es real, te golpearé en la cabeza con él, si dices que no es real, te golpearé en la cabeza con él, ¿es real o no es real?”

Mientras el discípulo siga en el mismo nivel de pensamiento que el maestro le propone, estará atrapado en el dilema.

Pero si NO opta por ninguna de las opciones que le ha planteado y, por ejemplo, prueba algo diferente, como quitarle el palo y lanzarlo lejos, o lo toma para defenderse, o para apoyarse en él… habrá observado el dilema desde un nivel de pensamiento diferente y se habrá liberado del doble lazo que le había tendido el maestro.

Sólo cuando el discípulo se da cuenta de que puede elegir entre otras opciones y no se circunscribe a las que le ofrece su maestro, encuentra la salida a su dilema, porque en realidad era un falso dilema. Se trata de observar lo que sucede desde una perspectiva diferente y “salir de la caja”. Si el observador no cambia su punto de vista, los cambios que introduce sobre sus acciones siguen dando los mismos resultados o le llevan a un callejón sin salida.

Otro ejemplo.

En una separación, los padres suelen tomar a sus hijos de rehenes para extorsionar al otro, una madre perturbada porque el padre de su hijo no le pasa la mensualidad correspondiente, en el momento que el padre llega a retirar a su hijo para pasar el fin de semana con él, la madre le dice, si te vas con tu padre no regreses más, olvídate de mí, a lo que el niño decide quedarse con la madre.

Pero de inmediato el padre contraataca diciéndole al hijo, vos te quedas con tu madre y no vengo nunca más a buscarte.

Conclusión: Decida lo que decida el niño, pierde, los dos monstruos llamados “padres” no le dejan ninguna salida y el niño entra en crisis. Si el niño podría decidir, y tuviese cierta autonomía, diría bueno, no me quedo con ninguno de los dos y se va a vivir con los abuelos, esa sería una de muchas salidas posibles.

Esto del doble vinculo nos da pie para referirnos a los distintos tipos de familia que se van forjando en la sociedad, según entorno y contexto donde se desarrollen, me refiero al contexto psíquico mental de los progenitores, no al contexto social de estatus, ya que esto sucede en las altas esferas de la sociedad, como también en las bajas esferas sociales.

 A continuación, algunas de las formaciones familiares o tipo de familia con la que en algún momento hemos lidiado, y también saber cual hemos creado nosotros en nuestra vida familiar, cual es la tuya.

Tipos de Familia

Familia Aglutinada

Las familias con un funcionamiento aglutinado estructurado siempre toman decisiones de forma compartida y no suelen tener problemas para afrontar cualquier problema que se pueda presentar. “Vamos todos a una y, además, organizados”. El gran problema de las familias aglutinadas es el poco o nulo espacio que permiten para el desarrollo de proyectos individuales, aspecto que puede influir en la dinámica del ciclo vital familiar, que tenderá a ser más dilatado en el tiempo, o incluso podría darse el caso de que sea la familia la que decida cuál debe ser el proyecto personal de alguno de sus miembros. El clásico ejemplo es el de que todos esperan (incluso la interesada) que la hija menor no intente formar una nueva familia porque queda implícitamente designada a ser la que se haga cargo del cuidado de los padres hasta que éstos fallezcan.

Las familias aglutinadas gustan de vivir bajo el mismo techo, o en domicilios independientes pero muy cercanos. Son muchos los casos en que se distribuyen en distintos pisos del mismo edificio. Acostumbran a aislarse del contexto; las fronteras que establecen con el mundo exterior son rígidas. Guardan celosamente la información sobre sus asuntos internos. “Los trapos sucios se lavan en casa”. En cambio, las fronteras internas son porosas así que todos saben todo de todos.

Este aislamiento respecto al exterior hace que tengan dificultades en incorporar familia política, especialmente si esta incorporación consiste en tener que integrar una subestructura familiar mediante un ensamblaje familiar (cuando algún miembro de la familia se casa con una persona que ya tiene hijos de anteriores relaciones). Los vínculos emocionales que se establecen son de tipo simbiótico (¿Por qué te quiero Andrés?; por el interés”). Es frecuente encontrar beneficios secundarios en las alianzas entre miembros de la familia, aunque raramente esos beneficios son de carácter negativo convirtiéndose en coaliciones en contra de un tercero.

Las reglas por los que se rige este tipo de funcionamiento familiar son más explícitas que implícitas, y se siguen bajo una disciplina rígida a menudo en manos de los miembros que ostentan el poder. El reparto de roles es estereotipado y se hereda de las generaciones anteriores, no siendo tarea fácil poner en duda el patrón de distribución de roles heredado por considerarse una deslealtad a los ancestros.

Familia caótica desligada

Las familias caóticas-desligadas, también denominadas “familia de delincuente” se caracterizan por una ausencia de organización funcional debido a unos padres ausentes o muy distantes, sin afectos, y en las que no existen las normas y, en caso de que existan, son insuficientes, y están para ser transgredidas frecuentemente. Al tener dificultades en establecer vínculos consistentes entre sus miembros acostumbran a tener serias dificultades en la resolución de problemas. Es difícil que se den coaliciones entre dos personas en contra de un tercero del mismo modo que no fácil que se establezcan alianzas para perseguir un objetivo que sea beneficioso para toda la familia. Las decisiones se toman de forma individual, sin consultar, aunque éstas afecten al resto de familiares.

Es habitual que el funcionamiento familiar se sustente en la figura de un chivo expiatorio, entendido como un miembro de la familia, generalmente un hijo, a través del cual los padres tratan de resolver un conflicto entre ellos exagerando problemas del miembro elegido inconscientemente para proyectar sobre él o ella sus tensiones y conflictos interpersonales quedando en un segundo plano la desarmonía conyugal convirtiendo al hijo o hija en una víctima pasiva de sus diferencias conyugales. Entre los subsistemas familiares se establecen fronteras infranqueables y muy rígidas. En cambio, el funcionamiento de este tipo de familia establece una frontera permeable con el exterior. No es infrecuente que el entorno familiar esté al corriente de sucesos familiares que algunos miembros de la familia desconocen. Esto ocurre porque la vinculación emocional de los miembros de la familia es prácticamente nula, y los integrantes del grupo familiar se sienten más cómodos con vínculos establecidos con personas que no forman parte de la familia.

En las familias caóticas-desligadas se percibe una disciplina muy permisiva debido a la falta del establecimiento de unas mínimas normas y reglas familiares. En caso de existir reglas de funcionamiento, éstas son de tipo más implícito, heredadas del patrón cultural al que la familia pertenece, que explícito, algo que implicaría dedicar un esfuerzo en diseñarlas ad hoc para sí mismos y consensuarlas entre todos. Los roles suelen estar repartidos contundentemente y ostentados siempre por la misma persona (“Mi hermana es la encargada de poner la mesa, y si ella no lo puede hacer porque está con gripe, yo me voy al bar a comer un bocadillo”).

Familias rígidas y flexibles: ¿en qué se diferencian?

En una familia se necesita que los roles y funciones de cada miembro estén claros y que exista una autoridad. Igualmente, necesario, para que sea funcional, es que el sistema sea capaz de adaptarse a los cambios que se producen en el entorno. No existe una familia igual a otra. Cada núcleo familiar posee sus propias reglas, particularidades y dinámicas de relación. Pero, en cualquier caso, para ser consideradas sanas y funcionales en ellas se deben cumplir ciertos parámetros. Diferenciar entre familias rígidas y adaptables es un primer paso para percibir lo saludable de los vínculos que en ellas se establecen. En primer lugar, hemos de recordar que las familias están compuestas por varios subsistemas. El conyugal (la relación de pareja o matrimonio), el fraternal (la interacción entre los hermanos) y el paterno-filial (las acciones educativas y encaminadas a la crianza de los hijos).

La adaptabilidad (o rigidez) se refiere, precisamente, a lo claros o difusos que están los límites entre los distintos subsistemas. Y también lo rígidos o flexibles que estos son en función del grado de adaptabilidad podemos distinguir cuatro tipos de familias. 

Familias rígidas

Familias: febrero 2013Estas se encuentran en una posición extrema de rigidez y falta de adaptabilidad. Las funciones de cada subsistema están claramente definidas y los límites firmemente establecidos. Las fronteras internas son muy rígidas, de modo que existe poca interacción e implicación emocional entre los miembros de la familia. Cada uno presenta un elevado sentido de independencia y un marcado sentimiento de pertenencia familiar. Recurrir a los demás en busca de ayuda no suele ser una opción, por lo que hay un bajo nivel de apoyo mutuo. El estrés o las preocupaciones de uno de los miembros son vividos individualmente y no perturban a los demás. El tiempo que se comparte es muy escaso y hay pocos intereses comunes.

Familias estructuradas

Se colocan en una posición intermedia, más saludable y flexible. Existen funciones definidas y diferenciadas para padres e hijos, siendo los primeros quienes ostentan la autoridad. A pesar de ello, estas familias son más proclives a realizar modificaciones y adaptaciones en sus dinámicas que la anterior. La interacción e implicación entre los miembros es mayor, pero aún prima la individualidad.

Familias flexibles

Las familias flexibles ocupan también un punto intermedio del continuo. En ellas los roles son claros  y los límites también, pero estos son fácilmente modificables en caso necesario. Se da una mayor cercanía emocional entre los integrantes de la familia. Se comparten tiempo, espacios e intereses y se prima la ayuda mutua y la lealtad.

Familias caóticas

Por último, las familias caóticas se posicionan en el otro extremo del continuo, siendo también poco funcionales. En este tipo de familias no se conocen claramente los roles y funciones de cada uno y los límites son completamente difusos. Prácticamente no hay diferencias en el rol de sus miembros: nada separa a padres e hijos. Fíjate, a qué tipo de familia perteneciste y que tipo de familia estas construyendo, si te has dado cuenta de que algo no funciona en la vida familiar, pues a buscar ayuda profesional, no intentes arreglarlo tú mismo, ya que no podrás, porque eres uno de los creadores de la familia que no te gusta o uno de sus integrantes, así que a no desesperar y a buscar ayuda que rápidamente llegara a ti.

El Corazón un cúmulo de Neuronas

El corazón es muy inteligente 40.000 neuronas viven en él.

Desde siempre hemos sabido que algunas decisiones tomadas con el corazón se acaban imponiendo a las pensadas con la cabeza. Ahora sabemos un poco mejor el motivo.

No es un título para un artículo, a propósito de un símil con la población de neuronas que “habita” en el cuerpo humano, entendido no como individuo sino como un ecosistema para las células que lo forman.

LAS NEURONAS NO SE LIMITAN AL CEREBRO

Las neuronas son células nerviosas, se agrupan en tres grandes ciudades conectadas por carreteras (nervios y vasos sanguíneos): El cerebro, el sistema digestivo y el corazón. Las del corazón viven en una pequeña ciudad en comparación con la masificación de la enorme ciudad, casi país, que representa el cerebro. Buenos Aires en el cerebro, Santa Fe en el sistema digestivo y Córdoba en el corazón. Y concluíamos que, pese a ser minoría, en rigor eran las del corazón las que “mandaban”, no desde la imposición –una fórmula fatídica y miserable de “mandar”–, sino desde el “convencimiento”.

Las “sensaciones” originadas en el corazón llevaban a nuestra conciencia a respuestas mejores y además más rápidas en situaciones de emergencia que los pensamientos elaborados en los centros de poder de la gran metrópoli del cerebro.

¿EN QUÉ CONSISTEN LAS «CORAZONADAS»?

Se puede explicar de otra manera. Desde finales del siglo pasado ya en la década de los noventa, sabemos que en el corazón residen 40.000 neuronas, las mismas que en un solo milímetro cúbico de cerebro, ignorantes de esto hasta hace veinticinco años.

Sin embargo, siempre supimos que hay decisiones que se toman con el corazón o que existe lo que se llama una “corazonada”. Confiar la “guía” en el pensamiento instintivo dictado desde el corazón siempre fue una conducta asociada a una cierta incertidumbre porque a menudo se nos decía que las decisiones importantes había que tomarlas con la cabeza fría y no con el corazón caliente.

¿CÓMO FUNCIONA NUESTRO CORAZÓN MÁS «CEREBRAL»?

Hoy sabemos que tomamos decisiones con el corazón realmente y no en sentido figurado. Las neuronas del corazón tienen memoria, aprenden, recuerdan y perciben. Hoy, desde la racionalidad de la ciencia, más “cuántica” y menos “newtoniana”, sabemos que el corazón envía más señales al cerebro de las que recibe de este. Lo hace a través de cuatro estrategias biológicas de comunicación entre los cerebros cardiaco y craneal:

  • MECANISMOS NEUROLÓGICOS. Desde el cerebro del corazón se pueden inhibir neurológicamente centros receptores en el cerebro craneal. Es decir, el corazón influye en la percepción de la realidad y, en consecuencia, en las respuestas que damos, en nuestras reacciones.  
  • MECANISMOS BIOQUÍMICOS. Un pequeño péptido de 28 aminoácidos, denominado péptido natriurético atrial (ANP), factor natriurético atrial (ANF), hormona natriurética atrial (ANH), o atriopeptina, se sintetiza en el músculo cardiaco y es el modulador de la homeostasis. En 1865, el médico y fisiólogo Claude Bernard definió la homeostasis como el equilibrio dinámico que nos mantiene con vida. ¿Eso qué significado práctico tiene? Que puede inhibir la producción de hormonas del estrés (adrenalina, noradrenalina, dopamina) y estimular la producción de oxitócica. ¡No es poco!
  • MECANISMOS BIOFÍSICOS. Los cambios en el ritmo cardiaco modulan la comunicación mediante ondas de presión enviadas al resto del cuerpo.
  • MECANISMOS ELECTROMAGNÉTICOS. Finalmente, el corazón genera un campo electromecánico de enorme potencia, cinco mil veces más potente que el del cerebro. Este campo se modifica según el estado emocional. Es más armónico en estados de satisfacción, pensamiento positivo, confianza y tranquilidad, y en cambio es más irregular o caótico en estados de alerta (temor, frustración, peligro).

El campo electromagnético llega hasta cuatro metros fuera de nuestro cuerpo. Eso explica que, a veces, sincronicemos nuestro corazón con el de otra persona cuando estamos dentro de esta zona física de influencia: el bebé y la madre, dos personas que se quieran más desde la ternura que desde la pasión. En ocasiones, este mecanismo se utiliza incluso como estrategia de defensa ante un peligro potencial.

¿CÓMO PONER DE ACUERDO AL CEREBRO Y EL CORAZÓN?

Una vez entendida la “conexión” entre ambos cerebros, cardiaco y craneal, podemos plantearnos cómo y quién modula a quién y qué consecuencias va a tener el hecho de que uno llegue a influir sobre el otro. Lo que viene ahora parece ciencia ficción:

  • El ritmo cardiaco y las ondas cerebrales pueden sincronizarse de modo que sea “el corazón quien arrastre a la cabeza”.

¿Cómo, con qué sustancia farmacológica? Con ninguna.

Basta con la inducción del pensamiento positivo, se armonizan a través de emociones y pensamientos positivos, podríamos modular un estado de conciencia inteligente que encajaría en la definición del concepto “amor” desde una perspectiva no tan emocional sino más neurocientífica. La erradicación de sentimientos negativos como el miedo, la desconfianza o la ira sería teóricamente posible desde algo tan elemental como la sincronización del ritmo cardiaco con las ondas cerebrales. La fusión entre estados de coherencia biológica creados por el cerebro del corazón podría llevarnos a un estado de inteligencia superior activado a través de emociones positivas. Quizá este es un nuevo hito evolutivo en la historia de la humanidad.

  • El cerebro del corazón activa el del cráneo y nos transporta a una dimensión de percepción exacta de la realidad, ya no basada en la memoria de lo vivido anteriormente (la experiencia) sino a un nuevo paradigma en el que el conocimiento se generaría de forma inmediata e instantánea. Lo cierto es que esta habilidad o capacidad humana, hoy por hoy, parece ciertamente infrautilizada. Es un potencial escasamente activado todavía, solo al alcance de una minoría de individuos, pero lo importante: es accesible a todos. ¿Cómo podemos desarrollarlo?

LIBERÁNDONOS DEL MIEDO

Cultivando las cualidades del cerebro del corazón que resultarían en acciones tan básicas como saber escuchar (a los hijos y, en general, a los demás), administrar correctamente la paciencia, estimular la cooperación y el trabajo en equipo, estar dispuesto a ser realmente tolerante, comprender las diferencias y vivirlas, expresar gratitud, ofrecer compasión o desbordar afecto, nos permitiría liberarnos de los tres mecanismos primarios: miedo, deseo y dominio, que quizá nos han venido bien evolutivamente en otras épocas y circunstancias, pero que en la actualidad nos esclavizan, son el origen de grandes tensiones y dolor y de una inquietante búsqueda de “algo” que no acabamos de encontrar en ningún lugar.

La capacidad de tomar una posición más de observador-testigo que de juzgador-impositivo nos ayudaría a alcanzar este nuevo estado mental dirigido desde el corazón. Aprender a confiar en la intuición y reconocer el origen de nuestras emociones no nos lleva a una mejor percepción de la realidad exterior sino de nuestro interior, mucho más importante.

Frecuentemente oímos hablar y leemos sobre las bondades de acciones elementales que van a mejorar nuestros estados de ánimo, disminución del estrés, optimización de capacidades que tenemos. A menudo se nos antojan muy básicas y elementales. Escuchar y percibir el silencio, el contacto con la naturaleza en un sentido contemplativo, una cierta sencillez en el modelo de vida, la meditación si es un instrumento a nuestro alcance o el disfrute de la soledad temporal, pueden ayudarnos a sentir nuestro interior.

¡Y todo basado en el “trabajo intelectual” de 40.000 neuronas situadas en el lugar adecuado!

A continuación, les dejo un link de música para relajación del cerebro del corazón, manos a la obra a cambiar la vida en pos de una mejor salud cardiaca, que la disfruten.