Si Leyeron Parte de mi Biografía

Si han leído parte de mi biografía, quiero decirles que mi vida no era perfecta, pero yo creía que sí.

Me veía a mí mismo como un hombre equilibrado que había descubierto su centro de integración entre el medioambiente y su interior, pero saben una cosa: era todo lo opuesto, comencé a descubrir que mi vida era un caos.

Descubrí que no era lo equilibrado que creía y que transitaba mi vida como un mendigo, con los grilletes de la ignorancia colocados en el cuerpo y obligado por el deseo del Otro. Tenía grandes diferencias inter-personales cómo también intra-personales, me relacionaba mal con mi interior y peor aún con lo exterior.

Estaba desconectado de mis hijos, mis amigos, mis mascotas. Rodeado de gente, pero en total soledad.

Comencé un trabajo de integración conmigo mismo y de repente comprendí que a mi interior le faltaba una conversación, que debía conversar conmigo mismo para descubrir la raíz del dilema interno que causaba mis fracasos. Luego de un tiempo algo prolongado, se produjo la magia exterior y comencé a ver los resultados.

Pensé y medité mucho; y meditando me fueron llegando respuestas desde mi interior, que dieron fin a mi angustia y un mejor manejo de mis emociones.

Así como el Homo Erectus hace millones de años cuando vio el fuego por primera vez descubrió que éste era inestable y que debía dominarlo, se dio cuenta que el mismo fuego que le daba calor, que cocinaba sus alimentos y le suministraba bienestar, fuera de control podía destruirlo no sólo a él, sino a todo lo que se interpusiera a su paso. Cuando finalmente el hombre logró controlar el fuego, comenzó su evolución.

Anteriormente dije que mi vida era un caos.  Lejos de combatir ese caos lo utilicé como una energía de impulso hacia mi integración y no dejé nada sin investigar a mi paso. Ejerzo la psicología desde mi inclinación al psicoanálisis que, a mi entender, es la manera más efectiva de hacerle preguntas al mundo y de encontrar las respuestas.

Anteriormente les expresé que me había dado cuenta de que a mi interior le faltaba una conversación, así que, trasladé esa misma inquietud fuera de mí.

Cuando conversé solamente con los que pensaban igual, las opiniones fueron extremistas y homogéneas. Para tener una opinión saludable necesité hablar con los piensan distinto para alcanzar conversaciones más amplias, honestas y profundas.

La realidad de las opiniones respecto a la vida parece una batalla entre el bien y el mal. Nuestras opiniones, en vez de ser puentes para comunicarnos con otros se convierten en trincheras que cavamos y que separan a los que están de un lado y el de los otros. Hablar se torna imposible ya que de esa manera fragmentamos el mundo en explosiones de agresión y desconfianza.

No todas las opiniones son iguales. Algunas son débiles, temporarias, intensas, duraderas. Cuando pasa esto empezamos a dudar y la duda se vuelve una duda acerca de quién soy; por esta razón nos agrupamos con los que piensan igual a nosotros y así surge el tribalismo. Por eso a veces ni la evidencia ni la educación funcionan y surgen en su lugar el descontrol de las emociones y las creencias.

Y aquí entra en juego el psicoanálisis y lo convoco a Sigmund Freud, con la rivalidad entre Eros y Tanatos.

Esto lo aprendí en una conferencia de la Doctora en ciencia y bióloga Guadalupe Noguez trabaja en educación en ciencias como docente de nivel medio, universitario y en formación de docentes

No les pasó alguna vez estar en una reunión, donde hay personas que no conocen y pensar, qué pensará esta gente, mejor no hablo. Hablar con otros que piensan distinto nos genera incertidumbre.

Esa reflexión de Guadalupe Noguez me impactó y nunca más la olvidé.

El daño del tribalismo (enfrentamiento entre tribus urbanas, suburbanas o de cualquier tipo), no es sólo genera un clima de conflicto permanente, sino que también genera silencios, razón por la cual las cosas no avanzan; ya sea por miedo, por hartazgo o por la penalización social del disenso, transformamos la conversación en silencio, un silencio ruidoso, que aturde.

Todos conocemos lo que es el poder. El poder de la palabra -por ejemplo- es un poder que obstaculiza desde arriba, pero hay otras formas más sutiles de poder. Un poder que obstaculiza desde abajo a través de herramientas de disciplinamiento social, él no te metas, cállate, no vale la pena.

Esto es una amenaza a la libre expresión y me hace pensar también en que es un problema para la libertad, tanto en nuestro pequeño entorno como a gran escala. Podemos tener posturas definidas e incluso muy intensas sin subirnos a la dinámica del discurso intolerante, tenemos que aprender a hablar con las personas que no piensan igual, así las conversaciones se vuelven posibles y se construyen acuerdos que son producto de entender nuestras diferencias.

No olvidaré nunca que la Doctora Guadalupe Noguez dijo en su disertación algo que tomé como estandarte en mi profesión de psicólogo y es la siguiente, la doctora Noguez dijo, tengo para esto tres propuestas.

  1. Defender los propios pensamientos y ser tolerantes con el otro.
  2. Defender los propios pensamientos y ser tolerantes con el otro.
  3. Defender los propios pensamientos y ser tolerantes con el otro.

Comencé esta disertación diciendo que cuando el Homo Erectus hace millones de años por casualidad -o no- descubrió el fuego, también aprendió que éste era inestable y que debía dominarlo. El fuego podía calentarlo, cocinar sus alimentos o podría descontrolarse y destruirlo no sólo a él sino a todo lo que se pusiera a su paso. Lo controló y así comenzó la evolución, controlando el fuego para el bien de todos.

El Homo, hábiles hace unos 2 millones de años, comenzó con el lenguaje oral articulado.

Tanto el fuego como el lenguaje son inestables y peligrosos, el Dios Vulcano -rey del fuego- puede dar cobijo o destruir con su accionar, pero ya lo hemos dominado.

Así como dominamos el fuego tenemos que lograr que las palabras y los pensamientos tanto propios como ajenos y la manera en cómo nos dirigimos a los demás sea la correcta, porque las palabras son inestables y peligrosas como el fuego.

Ya hemos logrado controlar uno de ellos, debemos ponernos rápidamente a trabajar para lograr lo mismo con las palabras y los pensamientos, dando lugar a la diversidad qué es donde está la riqueza del crecimiento y la evolución a través del manejo de las emociones.

Muchísimas gracias.

Roberto L Parzianello.